En 1963, el Estado peruano estableció el Bosque Nacional del Apurímac, que abarcaba un vasto territorio entre los ríos Apurímac, Ene, Tambo y Bajo Urubamba. Esta área fue declarada apta para la producción forestal y de fauna silvestre bajo un régimen exclusivo de uso estatal. En 1988, la zona fue redefinida y designada como la Zona Reservada del Apurímac, con una extensión de más de 1.6 millones de hectáreas, preparando el camino para la creación de áreas protegidas que involucraran la participación activa de las comunidades locales en la administración y conservación del territorio.
La Reserva Comunal Ashaninka se formalizó en 2003 a través del Decreto Supremo N° 003-2003-AG, junto a la Reserva Comunal Machiguenga y el Parque Nacional Otishi en el corazón de la cordillera de Vilcabamba. Este paso fue fundamental, pues otorgó a los Ashaninka la posibilidad de administrar sus territorios de manera directa, promoviendo prácticas de manejo sostenible y conservación de sus recursos naturales. Este proceso fue apoyado por diversas organizaciones, el Centro para el Desarrollo del Indígena Amazónico (CEDIA), y el Instituto PVI ECO ASHANINKA (2025 – 2029) 28 del Bien Común (IBC), quienes facilitaron consultas comunitarias y apoyaron la organización de los Ashaninka en su lucha por el reconocimiento de sus tierras.